Boca sumó de a 3 y volvió la tranquilidad


 En un partido con muchos condimentos, Boca Juniors derrotó por 2 a 1 a Arsenal en Sarandí luego de un primer tiempo en el que el equipo local pegó primero pero no pudo cuidar la ventaja. Clemente Rodríguez, en contra, marcó el tanto de Arsenal, mientras que Pablo Mouche y Pablo Ledesma convirtieron para el Xeneize.
 Luego de las dos caídas consecutivas (ante Fluminense por la Copa e Independiente por el Clausura),
Boca llegaba a este encuentro con más dudas que certezas. Ya sin el invicto, en deuda con el juego y, sobre todo, urgido por un triunfo para no complicar su clasificación a octavos.
  Pero claro, enfrente estaba el duro equipo de Gustavo Alfaro, que ya desde el comienzo iba a demostrarle a su rival que las cosas no le serían para nada sencillas.
  Porque el equipo local fue una tromba en el comienzo, con mucha presión y velocidad se llevó por delante a su rival, a punto tal de que a los 10 minutos, ya ganaba 1 a 0 gracias al tanto de Clemente en contra, que metió en su propio arco un preciso centro de Nicolás Aguirre.
  Y la victoria era merecida. Porque Boca no encontraba el camino, estaba nervioso, incómodo. Y porque Arsenal seguía presionando y metiendo contra su propio arco al visitante. A los 19, Carlos Carbonero, de lo más claro del local en esa primera mitad, hizo un surco por el andarivel derecho en velocidad y culminó su jugada con un potente derechazo que se fue apenas arriba.
  Minutos después, Aguirre también tuvo la suya entrando por el área, pero su remate no fue del todo preciso y terminó perdiéndose por encima del travesaño. El Xeneize no reaccionaba, Juan Román Riquelme no aparecía y Santiago Silva estaba perdido arriba, solo y muy fastidioso.
  Pero como suele suceder en el fútbol, en el peor momento del equipo, Boca iba a encontrar la igualdad. Mouche aprovechó un despeje deficiente de la defensa y quedó mano a mano con Cristian Campestrini, a lo que respondió cruzando su definición y decretando el 1 a 1 que, claro está, su equipo no merecía.
  Y ese tanto de Boca le bajó la intensidad al partido, ya que el desgaste realizado por el local en el comienzo terminó por ahogar a algunos jugadores y así la constante presión sobre la salida de Boca no aparecía. Mientras tanto, el Xeneize seguía sin jugar bien pero por lo menos mantenía el balón lejos de su área.
  Ya en el segundo tiempo, Arsenal volvió a arrancar mejor, basado en la experiencia y jerarquía de Luciano Leguizamón, que cuando podía complicaba y mucho a los centrales xeneizes. Sin embargo, el ex Gimnasia de La Plata no tuvo mucha compañía en ese buen arranque y así el local casi no tuvo situaciones de gol.
  El Xeneize se mantenía impreciso y apelando mucho al pelotazo por el bajo rendimiento de un Riquelme desconocido. Pero esos largos envíos no lograban quebrar a la dura defensa local y así Boca tampoco lograba llegar con peligro. Por eso, el partido se hizo algo monótono y perdió la intensidad de la primera mitad.
  Quizás por eso Falcioni mandó a la cancha al movedizo Ledesma que, en su primera aparición, iba a sacudir la modorra. El volante entró sorpresivamente por el área y no perdonó a Campestrini, para poner el 2 a 1 y romper así una igualdad que, hasta ahí, estaba bien.
  Así, los últimos 20 minutos de partido mostraron a un Boca replegado, sabiéndose ganador pero demostrando que definitivamente no era su noche en cuanto al juego. Arsenal iba como podía, con mucho desorden y ya casi nada de la claridad de la primera parte. Pero iba.
  Leguizamón tuvo una chance inmejorable con el arco libre, pero increíblemente el balón terminó pasándole por entre las piernas y el delantero no pudo conectar el empate.
  De esta forma, los minutos corrieron y el destino no pudo torcerse. Con poco, muy poco, Boca se quedó con un triunfo vital en sus aspiraciones de clasificar a octavos. Sumó sus primeros 3 puntos del torneo y ahora es escolta del líder Fluminense, que tiene 9 puntos.
  Para Arsenal quedará la satisfacción por haberle jugado de igual a igual al campeón argentino y hasta de haber sido superior. Pero seguramente el gusto amargo de no haber podido capitalizar esa superioridad también pesará en los dirigidos por Gustavo Alfaro, que ahora tendrán su revancha nada menos en La Bombonera.

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